A 45 años del secuestro de Oesterheld, una vida como metáfora del héroe colectivo

El 27 de abril de 1977 los responsables del terrorismo de Estado secuestraban y luego harían desaparecer al creador de «El Eternauta». Ya habían hecho eso con sus hijas, que estaban embarazadas, y con sus yernos. Dos de esos niños o niñas se supone que nacieron en cautiverio. Toda su obra refleja que «el único héroe válido es aquel que actúa en grupo».

El 27 de abril de 1977 los responsables del terrorismo de Estado secuestraban y luego harían desaparecer al creador de «El Eternauta». Ya habían hecho eso con sus hijas, que estaban embarazadas, y con sus yernos. Dos de esos niños o niñas se supone que nacieron en cautiverio. Toda su obra refleja que «el único héroe válido es aquel que actúa en grupo».

Críticos de la obra de Oesterheld coinciden en señalar que El Eternauta tuvo varias ediciones que van reflejando una evolución política.

En la primera edición, la dibujada por Francisco Solano López, la resistencia estaba formada por gente de clase media, trabajadores que se unían con efectivos militares.

En 1969, se publica en la revista Gente una versión ilustrada por Alberto Breccia, donde Sudamérica es entregada a los extraterrestres por las potencias del Norte, lo que implicaba una lectura más radicalizada y marcadamente antimperialista.

Incorporado ya a Montoneros, Héctor escribe los guiones de “La Vida del Che Guevara” y otras versiones de “El Eternauta”, que se difunden cuando se encontraba en la clandestinidad.

El 27 de abril de 1977, se produjo su secuestro en La Plata, cuando sus cuatro hijas ya se encontraban desaparecidas o asesinadas.

Pasó por los centros Clandestinos de Detención de Campo de Mayo, el Vesubio y «Sheraton«, ubicado en la comisaría de Villa Insuperable, en el partido de La Matanza, donde su rastro se perdió en 1978.

En cautiverio, supo de la suerte de sus hijas por parte de sus captores, que procuraron minar su moral y torturarlo psicológicamente con detalles sobre esas caídas.

“Lo recuerdo como un hombre que nos pasaba cosas que escribía y trataba de darnos valor para sobrellevar todo lo que estábamos pasando. Estaba enfermo, le costaba respirar y andaba siempre con un sobretodo. Cada tanto se lo llevaban a la jefatura, donde le hacían escribir una historia de San Martín”, recordó en diálogo con Télam Susana Reyes, sobreviviente de “El Vesubio”, donde afirma haber visto a Oesterheld con vida en 1977.

En ese centro clandestino, también fue visto por el psicólogo Eduardo Arias, quien brindó testimonio sobre la presencia de Oesterheld en ese lugar.

Arias contactó en 1983 al periodista y escritor Juan Sasturian, quien por entonces trabajaba en la revista “Feriado Nacional”, que dirigía Martín García –expresidente de la agencia Télam- que se proponía como una alternativa peronista al exitoso proyecto editorial de la revista Humor, más cercana al sector del radicalismo que apoyaba la candidatura presidencial de Raúl Alfonsín.

“Arias se juntó con Juan (Sasturian) y la verdad que en principio teníamos miedo. Pensábamos que podía tratarse de una provocación de los servicios, pero no. Era el testimonio de un sobreviviente de la dictadura y en base a eso se escribió una nota que se publicó el octubre del ’83, en el número anterior a las elecciones que ganaría Alfonsín”, recordó García en declaraciones a Télam.

La nota fue ilustrada por un dibujo emblemático, que se convirtió en un ícono de la cultura de la historieta argentina y que elaboró el dibujante Félix Saborido, quien falleció en febrero del año pasado.

En la imagen, varios de los personajes creados el autor aparecían portando una pancarta, en la cual interrogaban a las autoridades de aquella dictadura en fuga con una contundente consigna: “¿Dónde está Oesterheld?”.

“Saborido respetó el estilo de cada uno de los dibujantes que trabajaron con Oesterheld y compuso un gran trabajo”, señaló García en referencia a ese dibujo en el que aparecían el Sargento Kirk, Ernie Pike, Bull Rocket, Mort Cinder, y Juan Salvo, protagonista de “El Eternauta”.

También figuraban otros personajes de esa obra como Elena, la esposa de Salvo -que lucía el pañuelo blanco de la Madres de Plaza de Mayo cubriendo su cabeza-, el profesor Mosca, Favalli y hasta un Mano, un integrante de una de las razas que formaban parte de aquella invasión extraterrestre que trascurría en las calles de Buenos Aires, con combates en la General Paz y la cancha de River.

Sánchez dio testimonio del cautiverio de Oesterheld ante la Conadep, y su declaración figura en el informe “Nunca Más”.

Fuente : Telam

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